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ARAMA 36/37 - Web de la Asociación para la Recuperación de la Arquitectura Militar Asturiana 1936-1937 (Periodo guerra civil)
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Visita divulgativa a la sierra del Naranco

Interior de uno de los nidos del NarancoEl domingo 7 de mayo A.R.A.M.A. 36/37 inició el programa de salidas divulgativas con una ruta guiada por algunas de las posiciones más significativas de la Sierra del Naranco. Trincheras, pozos de tirador, nidos de ametralladoras y una batería artillera recibieron nuestra atención en un recorrido por las inmediaciones de Les Brañes.

En las primeras horas del 17 de octubre de 1936, dos tabores de Regulares –el 3º de Ceuta y el 4º de Tetuán- salían del Escamplero a las órdenes del teniente coronel  Rafael Gallego Sáinz, en dirección al Naranco. Tras cruzar el Nora en Quintas, ascendieron a la sierra, en silenciosa marcha nocturna, ocupando sucesivamente el Cantu La Caleyina, La Rasa, el Picu La Vara y el Pico del Paisano. La operación se llevó a cabo prácticamente sin oposición republicana, pues las fuerzas del Frente Popular que asediaban Oviedo, situadas mucho más próximas a la capital, en la zona Sanatorios-San Pedro de los Arcos, se vieron sorprendidas por la espalda, desde las alturas y obligadas a un rápido repliegue, lo que favoreció el avance de otra columna nacional que progresaba por el valle, en la dirección Loriana-Loma de Pando, hasta enlazar con los defensores de Oviedo, rompiendo el cerco y dejando abierto el denominado “pasillo” o “corredor” por el que la capital se comunicaría con Grado hasta el final de la guerra en Asturias.

Dicho pasillo quedó protegido por el Norte por las posiciones del Naranco de las cuales constituiría avanzadilla, mirando a Brañes, la del Cantu del Árbol. Ante estas posiciones nacionales, los republicanos establecieron inmediatamente un cordón defensivo que, frente al citado Cantu del Árbol, quedó constituido por el campo atrincherado de El Violeo-Campo Cimero-Les Llanes, incluido en el denominado “Sector Posada”, a cargo de las fuerzas que mandaba el capitán de Caballería  Tomás Alvarez Sierra.

Desde estas posiciones, las tropas de Sierra intentarían ocupar las trincheras del Cantu del Árbol durante la ofensiva contra Oviedo y su corredor de noviembre de 1936. El asalto a las mismas fue confiado al batallón Carlos Marx nº 3, también conocido como Rapín, por el apodo de su jefe, Benigno Díaz. El ataque, apoyado por los batallones “Fuentes” y “Cubedo” nº 45, tuvo lugar el día 27, saldándose con un rotundo fracaso y la muerte del propio Benigno Díaz, el “Rapín”.

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De nuevo se intentaría ocupar el Cantu del Árbol durante la ofensiva de febrero de 1937. A estas alturas el “Sector Posada” había quedado englobado en la denominada “Comandancia Lugones-Colloto”, que continuaba al mando del capitán Sierra, jefe ahora de la 2ª División, y más concretamente el sector del Llubrió-Naranco que nos ocupa a cargo de la 4ª Brigada de la dicha División al mando del teniente Darío González Castro. El ataque fue encabezado el 21 de febrero por el batallón C.N.T. 4 nº 9, a las órdenes de Celestino Fernández “Celesto”, que apenas consiguió  ocupar alguna que otra avanzadilla. Volvería a intentarlo, una vez más sin éxito, al anochecer del día 23 y de nuevo el 12 y el 19  de marzo.

Con el convencimiento por parte del Cuerpo de Ejército de Asturias de la imposibilidad de tomar Oviedo, el frente quedó estabilizado, procediéndose entonces a una fortificación intensiva de la zona que fue convertida en un auténtico reducto. La posición de Les Llanes quedó defendida por quince obras de fábrica y otras tantas cubrieron el Campo Cimero, flanqueadas por nidos de hormigón desde el Texín y El Violeo, además de una batería acasamatada en su inmediata retaguardia, en La Faxuca.  En tal situación permanecería inamovible hasta octubre de 1937 en que se produjo el derrumbamiento de los frentes de Asturias.

Para visitar estos restos nos dirigimos al Naranco tomando en Oviedo la Avenida de Los Monumentos hasta la bifurcación en las inmediaciones del Centro Asturiano donde tomamos el ramal izquierdo en dirección a Brañes. En lo alto de Campo Cimero dejamos los vehículos. Justo al pie de la carretera encontramos los primeros restos. Se trata de un conjunto de pequeños nidos de tirador a ambos lados de la calzada. Hace relativamente pocos años la mayoría conservaban todavía su techumbre pero en la actualidad esta ha desaparecido. Cada nido, de planta ovalada, cuenta con dos pequeñas aspilleras y están comunicados entre sí por una trinchera.  La posición se reforzó con varios nidos de ametralladoras, uno de ellos aún conserva como podemos apreciar en la foto, los soportes para colocar dos fusiles ametralladores.

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Seguimos a pie por una pista sin asfaltar dejando la carretera que lleva a El Violeo. En seguida pasamos al lado de una finca cerrada dedicada al ganado en la que destaca por su dimensión otro nido de ametralladoras muy bien conservado. Poco después nos desviamos a la derecha descendiendo a la Faxuca donde apenas visibles pero fácilmente accesibles se encuentran los restos de la batería artillera. A diferencia de las construidas en otros puntos de la península, las baterías asturianas contaban con casamatas cubiertas para proteger las piezas del fuego enemigo. En la actualidad prácticamente todas han perdido esta boveda, en el caso que nos ocupa, los trozos de hormigón se  utilizaron posteriormente para delimitar la parcela a modo de pequeño muro lo que facilitó las tareas de localización.

Teniendo en cuenta el perímetro de las casamatas es poco probable que esta batería emplazara piezas pesadas (155 Mm.), así que las posibilidades que restan son dos: podría ser una batería de obuses Schneider de 105/11 Mod. 1919 o una batería ligera armada con cañones Schneider de 75/27 Mod. 1906.

La batería cuenta con un bunker al que se accede no sin cierta dificultad a través de dos accesos laterales semienterrados y cubiertos de maleza. Ya en el interior unas escaleras descienden a un una galería subterrána que a modo de crucero tiene a cada lado dos pequeños habitáculos con techo arqueado de medio punto. La primera impresión es que el bunker estaba destinado a depósito de munición y refugio de campaña para los artilleros.

En la entrada de uno de los depósitos laterales encontramos una inscripción realizada en su día sobre el lucido de cemento “en fresco”.  La inscripción, apenas legible nos ofrece información sobre la batería. Entre los participantes surge la duda: “2 B. 2º P. año 1937” o “3 B.  2º P año 1937” La poca precisión del trazo nos confunde en la primera cifra que sin duda indica el número de la batería, el resto de la inscripción no admite dudas.

En el subterráneo identificamos otra entrada de acceso trasera pero difícilmente practicable al haber cedido el terrero,  por tanto salimos a la superficie por el mismo lugar que bajamos para nuevamente en el camino regresar por nuestros pasos hasta tomar el desvío a El Rebollal.

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La posición de El Rebollal es de forma circular compuesta por 13 nidos situados en semicírculo orientados hacia las posiciones enemigas. A su retaguardia continúan las trincheras que llevan a varios refugios escavados en el terreno. En su dia estaban cubiertos por una techumbre y posiblemente por sacos terreros. Cada uno debía albergar a dos o tres soldados que en ellos descansaban cuando eran relevados de los nidos.

Todas las posiciones se encontraban comunicadas mediante trincheras cuyos restos son todavía visibles e incluso en determinados lugares se encuentran extraordinariamente bien conservados. Transitando por ellas es posible, todavía setenta años después, encontrar casquillos pertenecientes a la munición empleada.

Concluimos la ruta dirigiéndonos a la ladera norte del Naranco para visitar los nidos ya más conocidos situados en en La Hoya.

Damos así por concluida la primera salida divulgativa promovida por A.R.A.M.A. 36737 con la impresión unánime de que estos vestigios merecen la protección de las instituciones como patrimonio de la memoria histórica de nuestra Comunidad. Tarea a la que dedicaremos no pocos esfuerzos dentro de nuestros, por ahora, modestos medios.

Recordamos que estas salidas divulgativas no son exclusivas para los miembros y en ellas pueden participar solicitándolo con suficiente antelación todas aquellas personas interesadas. La próxima, aún sin concretar, tendrá lugar el próximo mes de junio.

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Planificación de ruta: Ramón Duarte y Artemio Mortera
Textos: Artemio Mortera y Enrique Menéndez
Fotografías: David Gallardo, Enrique Menéndez, Artemio Mortera, Héctor Menéndez y Ramón Duarte.
 
 

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