Un día en las trincheras
Bucenando en la hemeroteca me he topado con una curiosa crónica publicada en La Nueva España de 16 de septiembre de 1937, Poco más de un mes antes de terminar la guerra en Asturias.
Es la primera muestra documental de relativo ''compadreo'' entre combatientes de uno y otro bando en primera línea que me encuentro, y la verdad que es bastante sorprendente.
Cuenta el reportero que en un determinado punto de la trinchera nacional que visita, situada en vanguardia y a pocos metros de la posición republicana, se topa con un largo tubo que se dirige a las tricheras contrarias. Pensando que pudiera tratarse de algún artilugio militar pregunta al capitan, el cual le comenta que no, que ese tubo es el ''teléfono'' de Fernando, conocido en las tricheras republicanas como ''el cura'' por los sermones que les suelta contándoles los avances de las fuerzas franquistas a través del susodicho tubo. El tal Fernando se presenta al capitan y al peridista el cual le pregunta por lo que le responden desde el otro lado; Fernando comenta que le invitan a pasarse a ellos a cambio de 20 duros, 25 si se pasa con armamento, vamos como si de una escena de ''La Vaquilla'' se tratara. Cuenta el capitán también que en una ocasión desde las tricheras republicanas uno les gritaba ''alemanes, que sois unos alemanes'', entonces un oficial que sabía algunas palabras germanas las pronunció a voces, para sopresa del combatiente republicano que en seguida apremio a sus compañeros ¡véis, mecagontodo! ¡ si ye verdad que son alemanes!. Cuenta el cocinero que se lanzan mutuamente la prensa diaria, unos La Nueva España y los otros el Avance. Con el periódico el cocinero dice que manda siempre al enemigo unos bollos de pan tiernos, cosa que extraña al reportero, aclarando el cocinero de la posición que ''el luto, con pan... es menos luto''.
En fin, de lo más curioso ¿no?
Comentar que también hace referencia a un blindado destruido frenta a la fachada de un chatel, que el capitan dice fue alcanzado en los primeros meses de la guerra con un proyectil del 7 y medio que contaba con ocho disparos. Los siete primeros fallaron y fue el último el que dio en el blanco alcanzsando el radiador del vehículo.
¿pueden referirse al blindado del Campo de Los Patos? La crónica no indica el emplazamiento de la posición ni tampoco del vahículo.
Pues eso, una simple anécdota sin demasiado interés histórico pero que pone de relieve el lado más irónico de la tragédia.
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(Modificado el: miércoles, 23 de mayo de 2007)
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